Sala II

La caida de Ícaro

JACOB PETER GOWY

C.1615 – C.1661
6269 – La caida de Ícaro
C.1636-1637. ÓLEO/LIENZO

Jacob Peter Gowy (ca.1615- ca.1661) fue un pintor flamenco que ejerció a partir de 1636, como maestro del gremio de San Lucas en Amberes, donde permaneció hasta su muerte, viviendo sus últimos años como cura de la iglesia de San Walburgis. Gowy realizó, bajo encargo de Rubens, dos lienzos mitológicos para el proyecto de la Torre de la Parada de Madrid: < em> Hipómenes y Atalanta, y el que aquí comentamos, La caída de Ícaro.

Jacob Peter Gowy (ca.1615- ca.1661) fue un pintor flamenco que ejerció a partir de 1636, como maestro del gremio de San Lucas en Amberes, donde permaneció hasta su muerte, viviendo sus últimos años como cura de la iglesia de San Walburgis. Gowy realizó, bajo encargo de Rubens, dos lienzos mitológicos para el proyecto de la Torre de la Parada de Madrid: < em> Hipómenes y Atalanta, y el que aquí comentamos, La caída de Ícaro.

Aunque Rubens había diseñado en sus bosquejos todas las obras del ciclo mitológico, Peter Gowy modifica en este lienzo la composición inicial, al introducir una playa en la que aparecen Dédalo e Ícaro transportando las alas antes de escapar de su encierro. Estos episodios mitológicos, basados en las Metamorfosis de Ovidio, son escenas puramente narrativas de gran dramatismo, expuestas en términos anti-heroicos, al representarse el momento en el que los impulsos humanos conducen a la tragedia del protagonista.

La escena narra el momento culminante de la leyenda de Dédalo > y su hijo Ícaro. Cada nueve años Atenas debía mandar un grupo de jóvenes para ser encerrados en el laberinto del minotauro. Uno de ellos fue Teseo, príncipe de Atenas, del que la princesa de Creta, Ariadne, se enamora profundamente. Ante el trágico destino que le espera al príncipe, Ariadne pide ayuda a Dédalo, que había construido el laberinto que encerraba al monstruo. Dédalo, apiadándose de Ariadne, le revela cómo escapar a salvo. Teseo debía entrar en el laberinto agarrando un extremo de un hilo que le permitiría encontrar el camino de vuelta tras derrotar al minotauro.

Minos, rey de Creta, conocedor de la traición de Dédalo, apresa al arquitecto y a su hijo Ícaro como castigo por su deslealtad. Pero Dédalo, durante su cierre, construye unas alas con cera de abeja y plumas de paloma, con las que consiguen escapar. El cuadro representa el momento en el que Ícaro, desatendiendo el consejo de su padre, se acerca demasiado al sol, derritiendo la cera de sus alas y precipitándose al mar. Cuenta la leyenda que en el lugar en el que cayó surgió una isla, llamada Icaria, en honor al joven Ícaro.

Audioguía

La caida de Ícaro | 6269 - Jacob Peter Gowy